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Thanks 2019

Hoy quería hacer un post muy cortito para varias cosas:

a) Dejar claro que estoy bien y que estoy vivo – hace mucho que no publico nada por aquí, pero mi vida continua y bien. Ya sabéis que a mí me gusta bastante publicar cosas, pero que no siempre tengo el tiempo o la energía para hacerlo. Ahora diría cosas como que “en 2020 quiero publicar más y voy a hacerlo” pero no es necesario. Según vaya el ritmo. Este es uno de los lugares donde no siento ni quiero sentir demasiada presión al escribir (aunque sepa que cuando me “fuerzo” a parar, salen buenas ideas).

b) He subido un video a mi canal de YouTube explicando que voy a subir videos (quizás). De hecho, no digo nada importante, y así es el título del vídeo. Por si tenéis curiosidad (y os queréis suscribir, no se diera la casualidad de que nos encontrásemos por ahí).

c) Y tercero, y más importante. Agradeceros los que me leéis. Somos pocos y la mayoría nos conocemos, que yo no soy influencer… Pero estáis ahí, así que gracias. Os deseo a todos y a todas unas felices fiestas y un feliz 2020.

¡Nos vemos!

La foto es la misma que el banner de mi canal de Youtube (fuente: pexels). ¿Es bonita, no, la foto?

Qué es de mi vida – Otoño 2019

Bienvenidos/as al Qué es de mi vida (QEDMV) – Edición Otoño 2019, un post cada 3 meses para explicar(me) que es aquello que estoy haciendo con mi vida y que proyectos tengo entre manos. Esta vez, edición otoño. Puedes ver la última edición aquí.

Actualmente estoy viviendo en Barcelona, empezando el cuarto (y cuasi último año) de carrera en la universidad. A parte continúo trabajando en Starbucks, intentando llevar algún que otro proyecto entre manos. ¡Ahora os lo cuento todo!

Reto 14 posts

En el primer QEDMV me comprometí a escribir 14 posts en este blog, y casi cumplí. Visto el éxito, quise comprometerme a hacer lo mismo en verano, pero no he tenido el éxito que quería ya que he disminuido el ritmo de posts porque no salían con la calidad o la cantidad que yo querría para el blog.

En cierto modo, sé que la razón por la que escribo es porque me ayuda a ordenar mi cabeza por dentro y salen algunas que otras buenas ideas cuando tengo que escribir. Aun así, en el último mes he estado escribiendo a nivel personal, y eso también se ha repetido, pero en privado. Quizás voy a reservar mis mejores ideas (que se puedan compartir) aquí, pero más adelante. Por ahora, en estos tres siguientes meses no quiero tener un ritmo “obligatorio” para escribir, sino respetaré un poco lo que pueda ir saliendo.

Experimento púbico de desconexión digital

Hablamos de ello en el anterior QEDMV, sobre mi progreso de 6 meses para encontrar mis propias respuestas en relación con mi relación con las redes sociales. ¿Las he encontrado ya? No, de hecho, me alejado un poco más de donde quería estar; pero sé (lo noto) que mi relación con las redes sociales no es la misma que hace mucho tiempo. Ha cambiado. En cierto modo, no siempre me apetece tanto.

No tengo ni idea de que pasará en los siguientes 3 meses hasta la finalización del experimento. No voy a prometer(me) que habrá más cambios. Las circunstancias a veces desde donde impulsamos los cambios son a veces más complejas de lo que creemos. Pero lo tendré en mente. Hay mucho por hacer.

Hey Marc, ¿y los 5 misteriosos proyectos?

Si, a principio de año me comprometí a trabajar en 5 proyectos concretos que no comenté completamente, pero en el anterior QEDMV dije que algunos de ellos están destinados a generar base, a “identificar áreas en tu vida en las que una mejora local repercute en una mejora general en muchas otras partes de tu vida”. No los he abandonado. Solo hay uno de los 5 proyectos que actualmente está completamente parado.

En los cuatro restantes proyectos he trabajado y muchas de mis rutinas actuales aun giran alrededor de ellos. Ahora, que faltan unos 3 meses para terminar el año, los estoy volviendo a analizar (espero que no sea demasiado análisis) para poder hacer el último sprint en algunos de ellos.

Soy consciente que alguno de estos proyectos me ha introducido más estrés que beneficio, pero también sé que algunos han empezado a formar parte de mi rutina, y algunos muy en positivo en mi vida. Tengo curiosidad para ver si en estos últimos meses podrán acabar de florecer o se marchitarán finalmente. Veremos.

¿Y, estás haciendo alguna cosa más?

Actualmente no. Todo gira a la Universidad, mi trabajo, mis proyectos personales y por supuesto, descansar (área en la que estoy intentando “trabajar” 😛 un poco más). Es así, a veces me gustaría que fuera diferente en algunas áreas, pero ahora mismo es lo que es. Ah, y tampoco diré que necesariamente vaya a cambiar en el futuro. Lo hará, pero no me prometeré que vaya a tomar ninguna-chupi-acción gracias a la cual mi vida será magnífica, porque ya lo estoy intentando hacer ahora. Señores, tengan paciencia.

O no, mejor que la tenga yo. No me la quiten.

La sección 1%

Esta es la sección donde hablo del lugar donde dono un 1% de lo que haya ganado en los 3 últimos meses a organizaciones benéficas y presento la organización aquí, para dar a conocerla.

Me remito a lo que dije en el anterior QEDMV: “Donar un 1% es algo prácticamente asumible para casi todo el mundo, ya que va en relación con lo que cada uno cobra. Es una cantidad pequeña, pero significativa, para hacer un gesto de conciencia. Si puedes dar más, adelante; pero ya sabes que lo mejor es poder ser constante.”

No se trata de ser mejor persona, ni más cool, ni de comprar la ayuda de los otros para librar tu conciencia, pero ayuda, claro que ayuda.

Esta vez he hecho mi donación al Marine Conservation Institute (Instituto de Conservación Marino). Su misión es: “Marine Conservation Institute se dedica a garantizar una protección permanente y fuerte para los lugares más importantes de los océanos, para nosotros y las generaciones futuras.”

Estos últimos meses ha habido un creciente debate sobre el cambio climático y quizás somos cada vez más conscientes de la necesidad de actuar y tomar soluciones. Considera tomar alguna acción, dentro de lo que puedas o quizás, ayuda a aquellos que están contribuyendo más activamente. ¡Es importante!

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La foto es un día de trabajo, con Gerard y Laura, intentando limpiar y arreglar algunas cosas de la tienda. Trabajar en Starbucks puede llegar a ser muy divertido.

Y esto ha sido todo por este QEDMV. Como ya he dicho, no sé con exactitud cuál será la próxima vez que escriba aquí, pero espero que pueda ser relativamente pronto. Aquellos que me leéis, ¿cómo va todo? Os mando un abrazo súper fuerte 🙂

Sobre el éxito

Éxito: Resultado feliz de un negocio, actuación

RAE

El éxito no existe en el vacío. Decir que alguien es exitoso o que tiene éxito solo esta indica, en el sentido general, que las cosas le han salido bien, pero tener éxito es algo vacío. “Ese alguien es exitoso.” ¿Exitoso en qué, señora?

Muchos libros de autoayuda y desarrollo personal tienen una obsesión con esto de conseguir el éxito, sin preguntarse (ni hacer pensar al lector) algo básico; el tipo de éxito que buscan: ¿emocional? ¿económico? ¿a nivel de relaciones? Y en todo caso, en cada una de estas categorías, ¿cómo definen este tipo de éxito? ¿Y me tiene que ir bien en todo, o de lo contrario soy un tremendo fracasado?

Tu éxito no es el mío. Tú tienes tus valores. Yo tengo los míos. Y eso sería lo primero a determinar.

El éxito será conseguir lo que yo quiera en alguna área que yo valore mínimamente. ¿Si no me importa, para que me tiene que preocupar? A mí me da igual no tener un Lamborghini (he tenido que mirar cómo se escribe) porque no lo valoro intrínsecamente.

¿Porque nos carcome la envidia cuando vemos a alguien triunfar, cuando incluso triunfan en áreas que nosotros nos importan relativamente poco? Seguramente porque nos infravaloramos al mismo tiempo que valoramos demasiada la vida de los otros.

También diría que quizás aquello que nos pone muy nerviosos es ver como de inútiles podemos parecer. “Tanto esfuerzo que pongo yo en las cosas y en los otros todo les sale super fácil”. Otra vez, infravaloración y sobrevaloración.

Compararnos con aquellos que son exitosos o a los que “la vida les va bien” porque si, es una tontería. Alégrate mucho por ellos, pero preocúpate por intentar saber, más o menos, que quieres, y luego, haz lo que puedas. No tengo nada más que decir.

Porque deberías irte de Erasmus

Deberías irte de Erasmus.

Estoy seguro de que no he sido el primero en decírtelo. Bien, yo, como muchos solo podemos decírtelo en base a nuestra experiencia. Personalmente descubrí, que hay muchos Erasmuses, como expondré, y dentro de estos, muchos Erasmuses más.

Mi primer argumento a favor de irse del Erasmus es que podrás obtener experiencia universitaria real fuera de donde estés. En mi experiencia y la de otras personas con las que he hablado, aquí en España, esta se resume en ir a clase y salir un par de veces por semestre.

La gran ventaja del Erasmus es que se juntan en un lugar un montón de personas en las mismas circunstancias que tu: no conocen a nadie (o casi nadie), están dispuestos a conocer gente, explorar un nuevo sitio y disfrutar de la experiencia y todo lo que conlleva.

De algún modo es como volver a empezar la universidad de cero, como si nadie te conociera, con el añadido de todo lo que has aprendido y las habilidades sociales que habrás cultivado. En un entorno así, es muy fácil ponerse a hablar con gente nueva o apuntarse a una excursión, no tienes que pedir permiso a nadie, porque todo el mundo está en la misma situación que tú.

Además, si hay algo de ti que crees que te define hacia los otros, puedes cambiarlo. Por ejemplo, digamos que siempre (te) has dicho que eres muy tímido y tiendes a reforzar este círculo vicioso. Tú crees que eres tímido, actúas de una forma concreta porque te ves así, los otros te ven tímido y vas reforzando el círculo. En un entorno nuevo puedes practicar habilidades desde cero, ser alguien abierto, dejarse mostrar así y entrar en un círculo positivo hacia donde quieres ir.

Mi segundo argumento es ganar un montón de habilidades y exponerse a lo que supone “la vida real”. Ir a vivir solo supone un aumento de la responsabilidad personal (algo muy positivo) y esto significa que tendrás que saber resolver problemas, entenderte con extranjeros, lidiar con emociones tú solo o simplemente tener que empezar a comer por ti mismo y limpiarte la habitación. Y todo esto lo irás aprendiendo en cada uno de los pasos antes, durante y después de tu estada.

Esto es especialmente así para las personas que nunca han vivido solas. No fue mi caso, pero aun así noté el cambio, así que imagino que será más importante para la gente que aún vive con su familia.

Por ejemplo, mis primeras semanas fueron un poco caos con la administración de la universidad de mi país de estada, así que tuve que hablar con gente, hacer trámites y papeleos y saber guardar la paciencia (aunque me costó mucho). La exposición a mucha gente también supondrá esto, gente con la que te llevarás muy bien y quizás algunos con quien no, y esto también será un entreno para tus emociones.

Un tercer argumento sería tener contacto con la experiencia académica de otras universidades. Dependerá de los centros universitarios y países, pero puede ser que la diferencia sea tan bestia que aprendas más en un semestre que en el resto de la carrera.

Este no fue especialmente mi caso, aunque si el de alguno de mis amigos. Aun así, lo pongo como tercer argumento, porque en mi caso es algo secundario. Me he pasado muchos años estudiando, pero la experiencia del Erasmus y todo lo de “la vida” que aprendí es para mi mejor que el resto.

Puedes leer más listas de 101 argumentos porque deberías irte de Erasmus, pero creo que con estos tres hay más que suficiente para que te lo plantearas con seriedad. Más experiencia universitaria, responsabilidad personal y el hecho de exponerte a otra experiencia académica mientras vives en otro país con gente nueva me parecen a mi, argumentos más que convincentes.

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La foto es de mis amigos y yo, en Bled, Slovenia, como parte de uno de los viajes en coche que hicimos durante el Erasmus.

Como nota lateral, he decidido cambiar, ni que sea de forma temporal, el ritmo de publicación de mis posts, de un mínimo casi-semanal, a un mínimo casi-mensual. Sin tristeza lo digo, que continuarán saliendo posts 🙂

¿Deberías ir a por ello?

La respuesta general, si estás aquí, es sí.

La respuesta larga, si la quieres, es un poco más compleja.

¿Deberías ir a por ello, digamos, a por algo si no tienes toda la información que quisieras tener? Piensa en un ejemplo personal o de otra persona. Una dieta, una rutina de ejercicios, una forma de lidiar con tus problemas, una compra que quieres hacer.

En primer lugar, te diría que te planteases si realmente lo quieres. Si intrínsecamente lo quieres, no por el placer que vas a obtener, por el ego o por la validación que podrías obtener si le contaras a alguien de tu entorno lo que has conseguido.

En segundo lugar, deberías valorar si el esfuerzo que vas a hacer vale la pena, en dos sentidos. En el primero, si vas a ser capaz de conseguirlo, siendo realista. En el segundo, es si, que en el caso que lo puedas conseguir, aquello que consigas te va a ser útil por el objetivo general que persigues.

Claro, me podrías decir que la falta de esta misma información es lo que impide empezar. En cuyo caso, no creo que te puede ayudar demasiado. Pero si te diré, que, si llevas mucho tiempo pensando si actuar o no, que muy probablemente no te falta toda la información. Inténtalo o no lo intentes. Pero no te pases 30 años dudando. Pruébalo (o no) por un período más pequeño y ya decidirás si continuar.

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La foto es de quicksandala, en morguefile.com

Dos tipos de proyectos

Anoche, estaba en la terraza de mi piso con Anna, una de mis compañeras de piso y Esteban, un amigo suyo. Eran sobre las 12 de la noche y estaba a punto de irme a dormir, porque el siguiente día me levantaba a las 5. Me veía estresado, y Esteban me pregunto por qué.

Le conté que, aunque había hecho mucho durante el día, tenía la sensación de que no avanzaba en algún proyecto, que no me daba tiempo para nada. Al mismo tiempo, sabía que no tenía que sentirme así, y que, al fin y al cabo, estábamos en verano y que no hay que estresarse inútilmente. Esteban me pregunto: “¿Qué tienes que hacer?” “¿Hay algo tan importante para estresarte?”

No supe contestar realmente a su pregunta. Bueno sí, le dije, tengo que ir al gimnasio, encontrar tiempo para cocinar y comer mejor y…, y… (me quedé sin respuesta). Mi cabeza solo escuchaba un eco de deberías, pero no supe contestar que era lo que realmente era tan importante. Entonces, si no lo supe contar, es que o bien no lo tengo tan claro, o bien aquello por lo que me estreso no es tan importante.

Cuando consideres empezar un proyecto nuevo, deberías diferenciarlo y etiquetarlo como proyecto por diversión, o bien, proyecto por compromiso. La diferencia define la forma en que deberías sentirte alrededor de tu proyecto. ¿Cuántas de estas cosas que defines como proyectos deberías y cuántas, simplemente, podrías hacerlas?

Proyecto por diversión

Si tienes un proyecto por diversión, puedes sentirte libre de abandonarlo cuando sea, porque no es prioritario, es por pura diversión y no deberías sentir presión para completarlo.

Por ejemplo, quizás intentes un reto de andar 10.000 pasos al día porque lo has oído de algún influencer y tienes la curiosidad de que pasaría en tu vida si lo implementases. Pero no es prioritario, puedes abandonarlo, no lo debes tomar tan en serio.

No tomárselo tan en serio te da cierta libertad, pero al mismo tiempo puede convertirse en una falta de resultados como los que podrías obtener en un proyecto por compromiso. Pero tampoco te importa, solo estás probando las aguas, viendo que podría pasar.

Proyecto por compromiso

Si tienes un proyecto por compromiso la cosa cambia, debes comprometerte realmente. Las ideas respeto a este tipo de proyectos ya las discutí aquí. Recuerda tener pocos proyectos a los que puedas destinar todos tus recursos.

Ya que aquí te importan los resultados, deberías hacer todo lo posible para asegurar la ejecución de ellos y estar dispuesto a jugarte algo, a tener la posibilidad de perder. Si realmente quiero ir al gimnasio, debo poner medidas para asegurarme que voy, como yo hago con Beeminder.  

Piensa: si perdieras una cantidad grande de dinero si te comprometes, pero no puedes completar X proyecto, serías mucho más cauto a comprometerte vagamente; y si lo hicieras, pondrías todas tus medidas para asegurarte que lo cumples. Quizás, si no estás dispuesto a jugarte algo en el compromiso de tu objetivo no te importa tanto, y, en consecuencia, debería ser un proyecto por diversión y, en consecuencia, deberías dejar de estresarte si no lo cumples.

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Disculpad la falta de regularidad de la publicación de posts, que deberían salir cada jueves regularmente. Suerte que tengo a Beeminder…

La foto es de jschumacher, en morguefile.com – Flores de verano, como las que me debo parar a oler de vez en cuando.